Historias del arte

Viajar en la Edad Media: una empresa arriesgada

“El mundo es un libro y quienes no viajan leen sólo una página.” 

Agustín de Hipona

Viajar en la Edad Media no era algo fácil. Pero, durante el período gótico, muchos artistas emprendieron viajes para ampliar sus conocimientos y participar en el intercambio de ideas y novedades.

Aunque tan diferente, su mundo guardaba algunas similitudes con el nuestro: a la hora de formarse, había artistas que preferían irse fuera. Aprender con maestros de otros territorios que les pudiesen enseñar técnicas distintas de las que tenían acceso en su ciudad. Una especie de “Erasmus” que ayudara a destacar el “CV” del artista y aumentar el prestigio del taller para el que estaba trabajando.

Y eso no es todo…al acabar su formación y cuando se veían sin suficientes oportunidades en su lugar de origen, se marchaban a otras regiones buscando una mayor demanda y una vida mejor. Así que muchos viajaban pero, en remota aquella época previa a google maps, viajar suponía aventuras muy distintas…

Viajar en la Edad Media: Miniatura extraída de Le pèlerinage de la vie humaine
Miniatura extraída de Le pèlerinage de la vie humaine, de Guillaume de Digulleville (siglo XIV) f. 10, Cortesía de la Biblioteca Nacional de Francia.

Viajar en la Edad Media: una experiencia diferente

Y es que el sentido del espacio del hombre medieval no dependía, como el nuestro, de representaciones visuales: un viaje no se hacía siguiendo un mapa, sino una lista de etapas que había que conocer previamente. El modo de ir de uno en otro dependía de la información obtenida sobre la marcha, de opciones posibles y de imprevistos de carácter coyuntural. Guerras, pestes, un puente roto o una nevada fuerte podían obligar a dar rodeos considerables…

Había caminos muy trillados: las grandes rutas de la administración, del comercio o de la devoción que resultaban relativamente fáciles de seguir. Muchos otros las habían seguido antes y  podían  informar verbalmente acerca de la mejor manera de emprenderlas. A veces incluso informaban por escrito, en auténticas guías como la de Aymeri Picaud para el Camino de Santiago.

Era importante considerar las etapas posibles -poblaciones, abadías, castillos, hospitales- para saber qué era importante de ver y dónde cobijarse. En cuanto a los medios de transporte, no había mucho donde escoger: a pie o en alguna especie de cabalgadura. Todo muy eco-friendly, pero increíblemente lento… Se estima que la distancia media de una jornada completa de viaje a pie rondaba unos 25 km. (unas 5 leguas).

Viajar en la Edad Media en ángel: Miniatura extraída de Le pèlerinage de la vie humaine
Miniatura extraída de Le pèlerinage de la vie humaine, de Guillaume de Digulleville (siglo XIV).

Se trata una época en la cual importantes sectores de la población estaban acostumbrados a desplazarse. Reyes, con sus cortes itinerantes, obispos en sus diócesis, mercaderes y comerciantes, artistas, artesanos, trovadores, monjes misioneros, peregrinos, cruzados, etc.

Pero aún así, emprender un viaje en la Edad Media suponía una empresa esforzada teniendo en cuenta las malas infraestructuras (caminos, lugares donde comer y alojarse) y la escasez de los medios de transporte. Por no mencionar la inmensa cantidad de peligros, tanto reales como fantásticos, que acechaban a la vuelta de cada esquina.

Viajar en la Edad Media: peligros. Miniatura extraída de Le pèlerinage de la vie humaine
Miniatura extraída de Le pèlerinage de la vie humaine de Guillaume de Digulleville (siglo XIV) f. 185, Cortesía de la Biblioteca Nacional de Francia.

 Los viajeros no tenían la certeza de que los caminos que iban a seguir fueran seguros, de lo que se iban a encontrar a lo largo de su viaje o al llegar a su destino. Ni siquiera tenían la certeza de que fueran a llegar…

Por ello, entendemos que la motivación que les impulsaba a desplazarse tenía más peso que todos los peligros que viajar implicaba. Y eso a pesar de que tampoco tenían TED Talks