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Tella o el pueblo de las brujas

“La Naturaleza siempre lleva los colores del espíritu.”

Ralph Waldo Emerson

Tella es un pueblo encantador y según cuentan, encantado, pues se encuentra en una zona de los Pirineos que la tradición relaciona con las brujas, la magia y los aquelarres. Una localidad pequeña, situada a 1.340 m de altitud y orientada hacia el sur, con las casas de piedra dispuestas a uno y otro lado de una estrecha calle principal.

Vista de Tella de lejos
Vista de Tella de lejos.

Cada rincón de este lugar parece una estampa proveniente de otra época, capaz de atravesar el tiempo y tocar el cielo, como las chimeneas tradicionales decoradas con espanta-brujas.

Como el Dolmen, también llamado Piedra de Vasar o Losa de Lacampa, que descansa en estos parajes desde el Neolítico o como la Iglesia de San Martín que, desde el siglo XVI, aguarda en la entrada del pueblo.

Dolmen de Tella.
Dolmen de Tella.

En la parte noroeste de la planicie de Tella se erige una modesta estructura que nos transporta directamente al Neolítico.

Nos lo encontramos de casualidad, como quien no quiere la cosa, poco después de salir de Tella y de haber dado por concluida la vista.  Una grata sorpresa arqueológica en forma de construcción funeraria de roca caliza. Se compone de seis ortostatos laterales cubiertos por una losa colosal. Tan simple pero tan impresionante…

Iglesia de San Martín, Tella.
Iglesia de San Martín, Tella.

Construida en mampostería y argamasa, la Iglesia de San Martín de Tella es un pequeño exponente del Románico pirenaico, aunque date del siglo XVI (época del Renacimiento).

Su planta, en forma de cruz latina, está conformada por una alargada nave central con una capilla a cada lado (en el crucero) y una cabecera rectangular, ligeramente más baja y estrecha que el resto del edificio.

Recorriendo Tella

El primer habitante en darnos la bienvenida a Tella fue un perrete. O quizás, un animago que las brujas habrían contratado como guía turístico. El simpático anfitrión nos acompañó durante nuestro recorrido por el pueblo, conduciéndonos hasta la Casa de la Bruja: un museo que explica de manera pintoresca las prácticas, pociones y estilo de vida de las hechiceras del lugar.

El animago de Tella.
El animago de Tella.

Tella también cuenta con otro museo: el del Oso de las Cavernas planteado como punto de interpretación de la cueva homónima, que nos desplaza a 1,5 km. del pueblo y a 20.000 años en el pasado. Durante esta remota época, la cueva fue lugar de refugio para unos 100 osos cavernarios y algún que otro ser humano.

La ruta de las tres ermitas

Pero lo más espectacular de todo es, desde mi punto de vista, la Ruta de las tres Ermitas: la ermita de los Santos Juan y Pablo (siglo XI), la ermita de la Virgen de Fajanillas (siglo XII) y la ermita de la Virgen de la Peña (siglo XVI).

La ermita de los Santos Juan y Pablo (siglo XI).
San Juan y san Pablo (siglo XI).
La ermita de la Virgen de Fajanillas (siglo XII)
La Virgen de Fajanillas (siglo XII).
La ermita de la Virgen de la Peña (siglo XVI).
La Virgen de la Peña (siglo XVI).

Situadas a las puertas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, formarían un anillo de fuerzas telúricas que protegería a los habitantes de Tella de las brujas, de los rayos y de los truenos de las aterradoras tormentas de estas montañas.

Las 3 Ermitas son elementos apotropaicos y joyas del románico pirenaico, pero lo que impresiona de ellas no es su arquitectura, sino su entorno. 

Un entorno mágico

Con el hechizado valle a los pies y la cabeza entre las nubes, creer en la magia, pensar en lo divino y sentir esa profunda conexión con la Naturaleza surge como algo espontáneo. Fácil, como respirar o como caminar por los senderos que se esbozan entre los matorrales.

Admirables a la par que modestas huellas que los humanos han anclado en medio de la majestuosa Naturaleza, como refugio y también como metáfora de ésta. Al lado del Puntón de las Brujas, desafiando los vientos…

Puntón de las Brujas, Tella.
Puntón de las Brujas, Tella