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Los poemas de Santa María de Ripoll

“La primavera que la sangre altera”

Este dicho debía de conocerlo muy bien un monje de Santa María de Ripoll del siglo XII que, entre rezo y rezo, se dedicaba a escribir poemas sobre la primavera y el amor.

El anónimo enamorado de Santa María de Ripoll

Un poema del "anónimo enamorado" de Santa María de Ripoll
Un poema del “anónimo enamorado” de Santa María de Ripoll

El poema forma parte de una obra llamada Carmina Rivipullensia (Poemas de Ripoll), una compilación de escritos de un monje al que conocemos como “el anónimo enamorado” (identificado en algunos estudios como Arnau de Mont).

Dichos poemas estaban depositados en el Liber glossarum et etymologium, un libro utilizado para la enseñanza en el círculo monástico ripollés. Actualmente se conserva en el Archivo de la Corona de Aragón (manuscrito 74 de Ripoll).

Manuscrito de Santa María de Ripoll.
Página 14 del Liber glossarum et etymologium, con anotaciones en el margen izquierdo.

La poesía medieval goliardesca

Este tipo de poesía se conoce como “goliardesca” y supone una de las expresiones más libres que nos han quedado de aquel mundo medieval, donde la mayoría de las obras literarias estaban encaminadas a alabar a personajes religiosos o a señores feudales.

Se escribe en latín (la lengua de cultura de la época) e imita la estructura métrica de obras prestigiadas (hay poemas goliardescos escritos en hexámetro) para conseguir un mayor tono de parodia.

La mayoría de temas están relacionados con el vino, el amor erótico, la taberna, el juego, la pobreza, el aburrimiento del estudio y la petición de regalos que alivien la pobreza de los escolares. El  tono crítico y de sátira hacia el alto clero induce a pensar que fue compuesta por clérigos pobres o estudiantes.

monje borracho-carmina burana
Ilustración medieval de un monje borracho

Los goliardos y la rueda de la Fortuna

La poesía goliarda bebió de la poesía latina culta y coincide con un movimiento que se extendió por Europa occidental durante los siglos X y XIII. En esta época existieron unos grupos denominados “goliardos” (por su mítico patrono, el obispo Golías, o como alusión al gigante bíblico Goliat). Estaban conformados por estudiantes y clérigos vagabundos que llevaban una vida alejada de la ortodoxia eclesial. Por ello, sus conductas fueron condenadas y perseguidas tanto por la Iglesia como por los poderes políticos.

Pero han conseguido llegar hasta la actualidad varias colecciones de esta poesía goliardesca. La más conocida es Carmina Burana (poemas de Bura, nombre latino del monasterio alemán de Beuren). Consiste de unos trescientos poemas, recogidos en un manuscrito de finales del siglo XII.

Ilustración medieval de La Rueda de la Fortuna
Ilustración medieval de La Rueda de la Fortuna

El Monasterio de Santa María de Ripoll

Santa María de Ripoll (provincia de Girona)) fue uno de los centros más importantes del periodo románico medieval en cuanto a la producción de manuscritos. Su Scriptorum contaba con escribanos, iluminadores y miniaturistas que trabajaban de forma conjunta en la producción de textos.

Aunque la tradición empezó antes, con el Abad Oliba conoció su etapa de mayor esplendor ya que éste impulsó de forma crucial la adquisición, copia, traducción y elaboración de obras literarias hasta transformar al monasterio en uno de los focos culturales europeos de la época.

Así, a la muerte del abad (1048)  la biblioteca del monasterio contaba con 240 códices iluminados en el escritorio del propio monasterio. Además, el monasterio fue pionero en la traducción de obras árabes al latín, tendencia que se remonta al siglo X y que se adelanta a la tradición europea de los siglos posteriores.

Monumento al Abad Oliba en Vic, que imulsó la colección de Santa María de Ripoll
Monumento al Abad Oliba en Vic

La portada de Santa María de Ripoll

La portalada de Ripoll, que da acceso a la iglesia del monasterio a través de siete arquivoltas concéntricas, está considerada una de las obras capitales de la escultura románica. Con una decoración profusa y barroca, y una policromía actualmente desaparecida, se divide en siete franjas horizontales, donde se desarrollan escenas sagradas y alegóricas.

En el punto superior del arco del portal está el pantocrátor, rodeado de los símbolos de los cuatro evangelistas y de los 24 ancianos del Apocalipsis. Las escenas del centro nos muestran cómo hay que comportarse en la tierra para poder llegar a Dios. En la parte inferior destacan personajes que simbolizan la Iglesia.

Portada de Santa María de Ripoll
Portada de Santa María de Ripoll

Abajo hay representaciones de los pecados capitales y animales fantásticos, en bastante mal estado de conservación. La iconografía representada se inspiró en las ilustraciones de las Biblias de Ripoll. La portalada está encapsulada en una vitrina para frenar el proceso de degradación del conjunto provocado por los cambios bruscos de temperatura.

La relación con la Biblia de Santa María de Ripoll

El pórtico de Santa María de Ripoll es la fachada que se adosó a la anterior del monasterio de Santa María de Ripoll mediados del siglo XII, para decorar la entrada principal de la iglesia, siendo uno de los ejemplos más monumentales, en cuanto a la decoración escultórica, en el ámbito del románico catalán vinculado a la escuela de Toulouse.

Realizada como un arco triunfal, tiene una gran profusión decorativa con escenas del Antiguo Testamento labradas por escultores anónimos, siguiendo los relatos de una Biblia que se conserva en el mismo monasterio.