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Itinerartis: un viaje de ida y vuelta

Escribir una sola palabra es encender la lumbre del misterio. Escribir más de una palabra es un incendio.

Jorge Díaz

Quería crear un blog sobre arte y viajes. Llamarlo Itinerartis, porque el arte puede conducir por los más fantásticos caminos. Mi hermano, informático y conocedor de mi proyecto, me hizo un maravilloso regalo de cumpleaños:

–  Ya tienes el dominio y el servidor -me dijo- y un montón de plantillas entre las cuales elegir. Sólo tienes que configurar el blog y empezar a subir entradas.

La primera idea de Itinerartis
La primera idea de Itinerartis

Fue lo que hice. ¡Qué maravilloso participar en la aventura de las TICs sin saber nada de informática! -¡Democratización!- Todo muy intuitivo… Mirar videos de bloggueros hablando sobre el SEO y la gestión de redes sociales me parecía ya ciencia avanzada…

El blog crecía y, con él, el número de seguidores y visualizaciones. –Algo estaré haciendo bien– pensaba, feliz de poder compartir reflexiones sobre arte y acerca de las obras que hallaba en mis pequeños viajes, como quien se topa con un tesoro olvidado y lo da a conocer.

El logo “profesional” de Itinerartis

Poco sabía en aquellos momentos de que el mundo del blog, como la luna, tenía su lado oscuro. Pero lo iba a descubrir pronto… Una fría mañana de marzo, a través de una llamada de mi hermano:

Oye…-me dijo un tanto alterado- que ha habido un problema con el hosting.

¿Con el hosting?  -deduje que, al alojarse en algún hotel, le habrían dado una habitación malucha- ¡Eso lo tienes que reclamar en recepción y seguro que lo arreglan!  -le contesté, contenta conmigo misma por haber resuelto tan ágilmente el problema. Hizo una pausa que no supe cómo interpretar.

–  Con el otro tipo de hosting… -explicó- Con el servidor donde tenías alojado tu blog

¿Tenía?.. ¿Itinerartis?.. ¿Cómo? – el silencio incómodo al otro lado de la línea me hizo entender que no se trataba de una broma tonta.- Pero…si este hosting es malo ¿no podemos coger el blog y alojarlo en otro servidor?  -negocié, como quien propone algo tan sencillo como trasplantar una flor de una maceta a otra.

No creo –replicó- se ha borrado casi toda la información….

¿Borrado? – sentía mis neuronas a punto de cortocircuitarse- ¡Pero si dicen que en Internet nunca se borra nada!  -repuse, como si eso arreglara algo- Tanto trabajo…¡Tenemos que recuperarlo!

Voy a intentarlo… ¿vale?

Días más tarde recibí un correo con medio artículo de Itinerartis, unos garabatos y un comentario de mi hermano: “Esto es todo lo que he podido rescatar. Lo siento…”

–  Esto… es… ¿¿¡TODO!??  -fue de esos momentos cuando te empiezan a pitar los oídos y tu cuerpo se debate entre la risa nerviosa y el llanto. Incapaz de decantarme por ninguno, empecé a soltar todas las palabrotas que acudían a mi mente, intercaladas en diferentes idiomas, incluido “blöde Kuh” (vaca boba), el único insulto que mi profesora de alemán tuvo la cortesía de enseñarme. Aquel día también les pitaron los oídos a varias generaciones de fabricantes de servidores y proveedores de hosting.

Indignada y defraudada, decidí que tenía mejores cosas que hacer que escribir artículos para que se perdieran en el éter virtual. Itinerartis pasaría a la historia como una de esas iniciativas fallidas que te convierten en una persona más sabia. Otro cul-de-sac en la aventura de Internet. Y allí se iba a quedar…

 “Enciende un sueño y déjalo arder en ti.”

William Shakespeare

Itinerartis quedó borrado de Internet.  Pero borrarlo de mi mente no resultó tan fácil… Me sorprendía pensando en nuevos temas y posibilidades de mejora cada vez que alguien mencionaba el blogging

Además, vivimos en el mundo de Internet, de la revolución virtual y de la democratización de la comunicación. En un ámbito como el arte o la cultura, se hace un poco imposible no tenerlo en cuenta…resulta limitante no tenerlo en cuenta, puesto que las obras y las ideas sólo cobran sentido en la medida en la que se comparten con otras personas. Estudiamos  con las TICs, trabajamos con las TICs  y hallamos en ellas la forma más fácil de participar en esta nueva cultura-mundo que se está configurando…

Empecé otros proyectos, pero ninguno fue igual. Así que decidí retomar el blog de Itinerartis, del que sólo me quedaba el dominio. Hacerlo más sencillo, personalista y libre. Y, espero, más interesante…

itinerartis logo
El logo nuevo de Itinerartis

De todos modos, para mí, Itinerartis es ante todo una plataforma donde expresar pensamientos e ideas sobre los temas que me apasionan y considero importantes. Quizás mis palabras se pierdan en el océano de Internet pero, cada vez que le lleguen a algún naufrago, será una pequeña victoria.

Así que, querid@ lector/a, te agradezco que naufragues por aquí y espero que lo hagas a menudo… También, que enriquezcas este blog con tus opiniones, perspectivas y las cosas que te inspiran. ¡Hasta la próxima!