Inspirarte,  Sitios

CSA La Tabacalera de Madrid

“La libertad de expresión lleva consigo cierta libertad para escuchar.”  

Bob Marley

La Antigua Fábrica de Tabacos de Madrid cobija, en la actualidad, dos entidades distintas dedicadas al arte contemporáneo: Tabacalera, Espacio Promoción del Arte (gestionado por la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte) y el Centro Social Autogestionado, CSA La Tabacalera. Éste fue cedido por el ministerio a asociaciones vecinales para llevar a cabo, de una manera prolongada en el tiempo, actividades culturales. 

Pintura mural en el patio de CSA Tabacalera.
Pintura mural en el patio de CSA Tabacalera.

El contexto multicultural de CSA la Tabacalera

La Tabacalera se encuentra en Lavapiés (Calle de Embajadores, 53, Madrid), uno de los barrios más antiguos de la capital, considerado  icono del casticismo madrileño y de la manolería. Abandondado tras la guerra civil, se fue repoblando a partir de 1970, por gente joven, llegada tanto del ámbito nacional como de fuera de España.

En la actualidad, en esta área conviven unas 88 nacionalidades distintas, siendo más de un 25% de la población, inmigrante. A partir de los ´90, también da cobijo a colectivos libertarios, anarquistas y okupas, que han ayudado a transformar el barrio en un hervidero de reclamo multicultural y activismo ciudadano.

CSA La Tabacalera recoge esta dinámica y logra transformar una situación de crisis en una oportunidad para integrar el arte en la vida y la vida en el arte, de una manera democrática, libre y espontánea.

Consigue hallar un punto de comunicación entre la demanda local y los problemas globales, considerando propuestas heterogéneas que estimulan la reflexión, la integración, el diálogo y la convivencia en la diversidad. Por ello, el centro ha logrado posicionarse como crisol multicultural y hervidero artístico, además de una iniciativa pionera (y un modelo a seguir) a nivel europeo.

Historia del edificio de la Tabacalera

El edificio se proyecta a finales del siglo XVIII por el arquitecto Manuel de la Ballina, para servir como Real Fábrica de Aguardientes. Terminado en 1790, pierde su funcionalidad para transformarse en  Fábrica de Tabacos y Rapé en 1809, con José Bonaparte. Como era habitual en las fábricas de tabaco de la época, este centro empleaba sobre todo mujeres. Las cigarreras, que tan ligadas están a la historia social de la ciudad, a su memoria colectiva y al reclamo de derechos laborales.

Cigarreras trabajando (hacia 1910).

El edificio se abandona en el 2000, con la privatización de la Tabacalera/Altadis, quedando su gestión a cargo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte desde el 2003. En noviembre de 2007, el Consejo de Ministros proyecta la creación del Centro Nacional de Artes Visuales con sede en Tabacalera, cedido en junio de 2009 a los arquitectos Nieto y Sobejano. El proyecto se estanca por falta de presupuesto, para reconvertirse en lo que en la actualidad funciona como Tabacalera, Espacio Promoción del Arte, activa desde el 2010.

El Centro Social Autogestionado CSA La Tabacalera de Lavapiés

Otra parte del edificio se cedió, también en 2010, a un colectivo de artistas y ciudadanos que llevaban años reclamando un espacio para sus actividades, creándose el CSA La Tabacalera.

Obras murales en el recinto de TSA Tabacalera.
Obras murales en el recinto de TSA Tabacalera.

C.S.A. La Tabacalera ha partido, en sus ya 10 años de actividad, de las mismas ideas: Que la expresión cultural y la creación artística es un derecho común de los seres humanos y no monopolio de alguien concreto. Que la libertad de pensamiento es más importante que el beneficio económico. Y que la posibilidad de asociarse con total autonomía es fundamental dentro de un estado democrático. Así, el centro se distancia de las prácticas clásicas de gestión cultural para promover “cultura libre y gratuita, cooperación, horizontalidad, transparencia, uso no lucrativo ni privativo, sino colectivo, solidario y responsable de los recursos”.

Escudo perro-flauta de CSA La Tabacalera con el lema "Quien propone se la come". 
Escudo perro-flauta de CSA La Tabacalera con el lema “Quien propone se la come”

En este sentido, CSA la Tabacalera estimula la participación e iniciativa de cualquier persona, potenciando actividades variopintas como: teatro, música, danza, pintura, conferencias, reuniones, audiovisuales, talleres, eventos, intervenciones en el barrio, etc.

Debido a esta dinámica, se ha convertido en un lugar de libertad para la creación (y recepción) artística, donde los creadores puedan eludir las barreras del mundo del arte. Donde su obra reverbere en la sociedad.

El Espacio Tabacalera

Se trata de una arquitectura industrial neoclásica, de grandes dimensiones, guiada por criterios de funcionalidad y jerarquización del espacio. La planta longitudinal se distribuye en torno a tres patios, funcionando el central como jardín interior y estando los otros dos, cubiertos. En alzado, consta de tres pisos y sótano, dispuestos de forma regular, sostenidos sobre arcos de medio punto y dotados de ventanas adinteladas. Las austeras portadas plasman también, en piedra, las premisas neoclásicas.

A pesar de las diferentes reformas y obras de saneamiento que se han venido dando desde el siglo XIX, el edificio conserva buena parte de la estructura y distribución original. En este sentido, no se trata de un cubo blanco sino de una arquitectura que habla, desde todos sus rincones, de su propia historia. El suelo no está nivelado, las salas no son uniformes y ni siquiera las paredes son pintadas de la misma manera.

Obras en los pasillos de CSA Tabacalera.
Obras en los pasillos de CSA Tabacalera.

La sensación general es una caótica, ecléctica, dispar y desordenada. Pero también es dinámica, libre, imaginativa e inclusiva. Por ello, no es posible hablar de un discurso museográfico sino de un mosaico de voces, propuestas, demandas y actividades tan heterogéneas como las personas que participan en el centro. 

El Contexto Lavapiés

El barrio de Lavapiés es uno de los lugares más atractivos de Madrid. Además de recursos históricos como el Real Monasterio de Santa Isabel (siglo XVII), cuenta con espacios dedicados a las artes escénicas y cinematográficas. Como el Teatro Valle-Inclán​, el Teatro Circo Price o la Filmoteca Española. Con grandes centros de arte contemporáneo como el Museo Reina Sofía, La Casa Encendida o la misma Tabacalera. También proliferan galerías como Espacio 8, Swinton & Grant o África Verité.

Panel pintado de CSA Tabacalera.
Panel pintado de CSA Tabacalera.

Promueve eventos periódicos como Tapapiés (octubre), Lavapiés diverso (noviembre) o el  Festival de Intervenciones Artísticas de Lavapiés (C.A.L.L.E., en mayo). Esta dinámica plurivocal queda reflejada en las mismas fiestas populares (agosto). Pero sobre todo en el día a día del barrio, con sus puestos multiculturales, en cuyos portales se pueden admirar obras de arte callejero.

CSA la Tabacalera en el barrio

Desde CSA La Tabacalera se trabaja para dar cabida a todas estas formas de ser y de expresarse. Para conseguir mejorar la comprensión mutua, el diálogo y la convivencia, que no está exenta de dilemas. Se trata tanto de trabajar con colectivos multiénicos (por ejemplo, a través de la fusión musical). Con diferentes edades, con personas con discapacidad (ej. Taller de lenguaje de signos). Con personas de diferente formación e inquietudes (tanto con especialistas, como individuos que entran por primera vez en contacto con la creación artística).

El problema más grave al que se enfrenta el barrio tiene que ver con la gentrificación. Toda esta mezcla de culturas, reclamos ciudadanos e iniciativas artísticas ha transformado Lavapiés en un foco turístico y de oportunidad inmobiliaria.

Se trata de un proceso un tanto caníbal, puesto que está fagocitando justamente aquello que le confiere al barrio su atractivo. Tanto en CSA La Tabacalera como en otros centros parecidos (ej.: La Quimera) se debaten estos problemas. Es un intento de hallar respuestas comunitarias que los resuelvan o, al menos, los aplacen una temporada.

Un nuevo modelo antiguo de gestión

CSA la Tabacalera rehúye cualquier tipo de patrocinio, puesto que lo entiende como amenaza a la libertad creativa y a la puesta en común que debería definir la cultura. Con ello, pone de manifiesto que el motor fundamental de la cultura no es el dinero, sino las personas. Su trabajo, creatividad, capacidad de organizarse, voluntad de compartir…

Por ello, aunque se pueda ver limitado por falta de medios económicos, este espacio pretende mantenerse tan libre como la imaginación humana: un recurso tan inagotable como lo es la necesidad de expresión y que convierte al CSA en una iniciativa no sólo sostenible, sino deseable.

CSA la Tabacalera y el mundo del arte

CSA la Tabacalera colabora con artistas emergentes, sobre todo de la Facultad de Bellas Artes de la UCM (aunque no sólo). Así, éstos tienen a disposición un espacio para crear sus proyectos y dar a conocer su arte. Aunque en el recinto no se permiten transacciones económicas, nada impide a los artistas vender su obra tras la exposición o colaborar con otras entidades. Además, dada su fama de hervidero artístico, CSA la Tabacalera se ha posicionado en el ojo de mira de agentes del mundo del arte (críticos, galeristas, coleccionistas, directores de museos, etc.) que lo visitan de manera continuada, buscando “diamantes en bruto”.

Pintura mural.
Pintura en los muros de CSA Tabacalera.

 Así, este centro también funciona como punto de convergencia (bisagra) entre el arte de la calle y las figuras institucionalizadas. Fuera del mundo del arte, colabora con asociaciones como Vecinit@s, Supermanitas, blogs como Educadamente Libre y con toda persona que se interese en participar.

Las decisiones (referentes a la programación, presupuestos, establecimiento de turnos y mantenimiento) se toman de manera colectiva y abierta en asambleas reunidas cada 15 días.

La autogestión como práctica cultural

Por todo esto, CSA representa una oportunidad de ensayar otro modelo de gestión cultural, alejado del tablero de ajedrez de Pablo Helguera y de la lógica vertical y jerárquica del mundo del arte. Un centro artístico deliberadamente outsider que defiende que el modelo de auto-gestión como herramienta clave tanto para empoderar a las personas (a crear su propia cultura) como para flexibilizar el discurso de las entidades públicas, acercándolas a la vida y a las necesidades de la población en la actualidad.

Pintura mural en la Tabacalera.
Pintura mural (todavía inacabada) en CSA Tabacalera.

La auto-gestión es una práctica tan antigua como los grupos humanos y un modelo teórico que se puede rastrear en la misma Política de Aristóteles. Hay ejemplos contemporáneos ligados al anarquismo de la Europa de los años 1920 y al feminismo estadounidense de los 2000, con iniciativas como Bluestockings en Nueva York o Red Emma’s en Baltimore.

No obstante, con la crisis del 2008, este tipo de iniciativas se han entendido como cada vez más necesarias, sumándose la CSA Tabacalera a la lista de los más de 400 centros sociales que funcionan actualmente en España.

Con todo, este centro ha conseguido eludir muchos de los problemas que las instituciones artísticas enfrentan, sobre todo relacionadas con la financiación, optando depender de la buena voluntad, deseo de participación y creatividad de las personas. Siendo éstas su principal activo, son también su mayor debilidad, puesto que el centro dejará de existir (o se transformará en otra cosa) en cuanto deje de percibirse como importante para la comunidad que lo cobija, trabaja y gestiona.