La cita literaria,  Mitos y representaciones

Circe de Madeline Miller: un libro sobre la gran hechicera de la mitología griega

En 2018, Madeline Miller publicaba su segunda novela inspirada por la épica de Homero: Circe, un libro presentado como feminista en el que la gran hechicera de la mitología griega nos relata su historia en primera persona.

El inusual enfoque de este retelling y el éxito previo que la autora había alcanzado con La canción de Aquiles (2011), propulsaron a Circe a la lista de libros más vendidos de The New York Times, al poco de salir al mercado.

Aunque ha recibido comentarios mayormente positivos y una calurosa acogida por parte del público general (cuenta con una media de 4+ estrellas en Goodreads), esta novela también ha atraído ásperas críticas.

¿Cuánta relación tiene con la mitología clásica? ¿Cómo de accesible es su lectura? y ¿De verdad aporta una perspectiva feminista? Éstas son algunas de las cuestiones más debatidas, que te propongo explorar a continuación.

Madeline Miller y el mundo mitológico de Circe

Madeline Miller se presenta como una apasionada de la mitología clásica. En algunas de sus entrevistas, cuenta que de pequeña tuvo la suerte de toparse con el fascinante mundo de los dioses y los héroes. Con esta especie de meta-realidad humana convertida en leyenda. Un mundo en el que la autora de Circe se adentró con entusiasmo. Un mundo que nunca abandonó, sino que logró integrar en su vida cotidiana.

Estudió griego para poder leer a Homero en versión original. Se graduó de la Universidad Brown con una maestría en ciencias clásicas. Fue profesora de griego y latín y dirigió la puesta en escena de algunas piezas de Shakespeare.

Su primera novela, La canción de Aquiles (2011), fue un éxito rotundo que ganó el Premio de Ficción Femenina de Gran Bretaña. Un libro inspirado en la Ilíada que pretende explorar la perspectiva que tendría Patroclo acerca de la Guerra de Troya y del gran héroe épico que la protagonizó.

escultura de aquiles herido-circe

Circe cuenta su propia historia

Alentada por el enorme acierto de su primera publicación literaria, Madeline Miller decidió rescatar a otro personaje homérico: “Circe de hermosos rizos, diosa terrible, dotada del habla”.1

Igual que Patroclo en la Ilíada, la gran hechicera de la mitología griega había sido relegada a un rol secundario en la Odisea. Un cameo en la historia de Ulises que el astuto héroe nos presenta como le conviene. Una diosa que vivía en la isla de Eea, practicaba la brujería y se dedicaba a transformar a los hombres en cerdos.  

Un bosquejo bastante lacónico, si tenemos en cuenta la enorme fuerza que este personaje desprende. Porque Circe es una figura que fascina -tanto en su mito, como en sus representaciones.

Pero, aunque la gran hechicera de la mitología griega también haga su aparición en otras obras de la antigüedad, éstas tampoco ayudan a profundizar demasiado en su psicología.

Giovanni Benedetto Castiglione detto il Grechetto: La maga Circe (1651) óleo sobre lienzo, Museo Poldi-Pezzoli, Milano.
Giovanni Benedetto Castiglione detto il Grechetto: La maga Circe (1651) óleo sobre lienzo, Museo Poldi-Pezzoli, Milano.

El mito de Circe adaptado por Madeline Miller

Y aquí es donde entra en escena Madeline Miller que, empeñada en descubrir las verdaderas  motivaciones de Circe, se dedicó a rescatar los distintos fragmentos de la leyenda de la hechicera y a aunarlos bajo un arco narrativo coherente. Siempre desde el conocimiento profundo de las fuentes que utiliza, algo que durante la lectura se nota y se agradece.

Con todo, creó un libro interesante que retoma la antigua tradición de reelaborar un mito preexistente y traerlo a la actualidad. En este caso, al lenguaje del siglo XXI con el fin de hacerlo accesible para las personas de nuestra época. Dado el éxito de la novela, podríamos decir que lo ha conseguido.

Centrar la atención en la figura de Circe. Tratarla como personaje principal. Empoderarla no sólo para contar su propia historia (en primera persona), sino también para contestar a la manera en la cual la épica arcaica la ha estado presentando:

“Más adelante, años más tarde, oiría una canción sobre nuestro encuentro. […] No me sorprendió la forma en que se me retrataba: la orgullosa hechicera derrumbada ante la espada del héroe, arrodillada y suplicando clemencia. Humillar a las mujeres parece ser el pasatiempo predilecto de los poetas. Como si no pudiese haber historia a menos que nos arrastrásemos y sollozásemos.”2

John William Waterhouse: Circe ofreciendo la copa a Odiseo (1891) óleo sobre lienzo, Galería Oldham en Oldham, Reino Unido.
John William Waterhouse: Circe ofreciendo la copa a Odiseo (1891) óleo sobre lienzo, Galería Oldham en Oldham, Reino Unido.

¿Un libro feminista?

Circe de  Madeline Miller se ha publicitado como un libro feminista. Esto ha aumentado su alcance, pero también ha abierto la puerta a numerosas críticas que ponen de relieve como la novela obvia muchos aspectos que el feminismo considera centrales.

Críticas feministas al libro

Uno de ellos sería la sororidad o la amistad entre mujeres, algo que brilla por su ausencia a lo largo de esta lectura. En este sentido, también se le ha criticado la manera en la que presenta a los personajes femeninos (crueles y vanidosos, cuya mayor cualidad es la capacidad de seducción) en contraposición a los masculinos (poderosos y con personalidad propia, mucho más matizada).

Y es que Circe trata a las presencias femeninas como si éstas sólo pudiesen ser amenazantes (como su madre Perseis, su hermana Pasífae, su sobrina Medea…) o neutrales (como las ninfas que llegan a su isla, que ni siquiera tienen nombre). Éstos son los dos polos entre los cuales las mujeres/diosas de la novela parecen oscilar. Con un par de excepciones… Un intento de actitud cariñosa hacia la mitad del libro (con su sobrina Ariadna) y un acuerdo de colaboración impuesto por las circunstancias hacia el final (con un personaje cuyo nombre no revelaré, para no hacer spoiler).

El resto del tiempo, la gran hechicera de la mitología griega sólo aparenta activarse cuando hay personajes masculinos cerca. Y esto –que la vida de una mujer orbite en torno a los hombres- no resulta demasiado feminista.

De hecho, hay algunas explicaciones graciosas de esta especie de círculo vicioso que da la impresión de estructurar el relato:

1) Llega un hombre a la isla/Circe se activa.

2) A Circe le gusta/se acuesta con él.

3) El hombre se va/Circe se desactiva.

4) Retomar punto 1.

Es decir, lo que se critica aquí no es que Circe se medio-enamore de (y se acueste con) los hombres que van llegando a su isla (porque ¡viva la libertad erótica!), sino que estos acontecimientos eclipsen los demás aspectos de su historia.

Circe: una perspectiva feminista sui generis

Sin embargo, debemos recordar que se trata de una narración expuesta a través del prisma de alguien que se ha criado en un entorno eminentemente misógino. Que ha pasado siglos relegada a los pies de su padre (literalmente), mendigando su atención. Observando cómo los personajes masculinos disfrutaban de preeminencia social y pensando que esa era la normalidad.

Entendiendo este paradigma, podemos comprender mejor la perspectiva que Circe nos aporta acerca de su propia existencia y la de quienes la rodean. No tendría demasiado sentido plantear un libro en el que nada más salir de un ambiente así (con esta mentalidad), la protagonista fuera directa a liderar alguna cumbre mundial del feminismo. El relato carecería de coherencia… Se hace necesario un proceso previo de transformación: desaprender muchas cosas para poder aprender otras.

Y es que la gran hechicera de la mitología griega llega a ser una maestra en este aspecto. Lo que pasa es que se lo toma con calma, porque es inmortal y le sobra el tiempo.

Dosso Dossi: La hechicera Circe (1540) óleo sobre lienzo, Galeria Borghese, Roma.
Dosso Dossi: La hechicera Circe (1540) óleo sobre lienzo, Galeria Borghese, Roma.

La Odisea de Circe, de Madeline Miller

Ésta es justamente la odisea que Circe vive: su propio proceso de transformación. Una odisea que nos relata en primera persona, igual que Ulises. Pero, mientras que éste no para de moverse por el Mediterráneo con el fin de volver al punto de partida, ella aprovecha la quietud de su isla para alejarse irremediablemente de su contexto inicial.

Un contexto frívolo, colmado de lujos y abusos. De vanidades que aprende a ver. De máscaras que empiezan a caer. De cadenas que consigue quitarse por el camino.

Mas no es un camino fácil, ni claro. En cierta manera, es tan tortuoso como el de Ulises. Igual que él, Circe comete errores e injusticias. A diferencia de él, reflexiona sobre éstos e intenta repararlos. Se da de bruces contra la realidad y vuelve a levantarse. Cada vez, un poco más fuerte. Un poco más sabia. Un poco más humana.

Una Odisea sui generis donde Circe se transforma en la gran hechicera de la mitología griega. Halla su propia voz y su inusual poder. Aprende a disfrutar de las pequeñas cosas y a defender aquello que ama. Se atreve a definir quién es, a preciarse a sí misma y -sobre todo- a ser fiel a su verdadera naturaleza.

Desde esta perspectiva y tomando en cuenta estos aspectos, sí podríamos afirmar que la Circe de Madeline Miller es un libro feminista. Es, además, una lectura amena y muy recomendable.


[1] Homero (siglo VII a.C.): Odisea, Versión de Pedro C. Tapia Zúñiga, UNAM, 2017, Canto X: 136.

[2] Miller, M. (2018) Circe, trad. Celia Recarey Rendo y Jorge Cano Cuenca,  Ed. AdN: Alianza de Novelas, 2019, p. 185.